El partido entre el Real Betis y el Alavés, correspondiente a la segunda jornada de Liga, se convirtió en un auténtico examen para el dispositivo de movilidad puesto en marcha en el estadio de La Cartuja. La cita reunió a más de 60.000 espectadores, lo que supuso un importante reto logÃstico para Sevilla, ciudad que deberá acostumbrarse a este nivel de afluencia durante los dos años que el Betis dispute allà sus encuentros mientras duren las obras de remodelación en el Benito VillamarÃn. Para hacer frente a este desafÃo, las autoridades desplegaron un amplio operativo: más de 5.000 plazas de aparcamiento en el entorno del estadio, un refuerzo de la red de Tussam con 36 autobuses adicionales, la ampliación del servicio de la lÃnea C2 de cercanÃas y tres lanzaderas especiales para acercar a los aficionados. Desde la organización también se insistió en la necesidad de acudir con suficiente antelación y, siempre que fuera posible, optar por el transporte público para evitar colapsos en los accesos. Más allá del impacto inmediato, este ensayo de movilidad tiene un trasfondo estratégico. Sevilla se prepara para ser una de las sedes del Mundial de 2030 y debe garantizar que sus infraestructuras de transporte estén a la altura de un evento de tal magnitud. Lo vivido en La Cartuja con el Betis–Alavés no solo fue una prueba para el presente, sino también un adelanto de la exigencia futura en materia de organización y sostenibilidad de la movilidad urbana.
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Author : (abc)
Publish date : 2025-08-22 18:56:00
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