A la mayorÃa de los 330 millones de estadounidenses les hubiera gustado estar en el Superdome la noche del domingo. Pero en el estadio de Nueva Orleans, la sede de la Super Bowl de este año, solo cabÃan 83.000 privilegiados. Entre ellos, una legión de famosos que quisieron vivir en primera persona el gran acontecimiento del año en EE.UU. Los más buscados fueron un presidente y una reina . El primero, el de EE.UU., Donald Trump, que rompió moldes: es el primer presidente en su cargo en venir a la Super Bowl, en una visita cargada de polémica. La segunda, la del pop, Taylor Swift , presencia infaltable en la gran final del fútbol americano; es pareja de una de las estrellas que se chocaban con violencia en el terreno de juego, Travis Kelce, de los Kansas City Chiefs. Swift debÃa tener el corazón ‘partÃo’. Ella creció en los suburbios de Filadelfia y queriendo a los Eagles, el equipo que se enfrentó con los Chiefs de su novio. Quizá por eso iba de negro y todo lo rojo -uno de los colores de los Chiefs- era su habitual carmÃn de labios. Cuando su rostro apareció por las pantallas gigantes, la reacción fue similar a la que tuvo el respetable cuando el proyectado fue Trump, durante el himno: un estruendo que no se sabÃa si era ovación, abucheo, o un poco de ambos. Swift no parecÃa muy alegre en la pantalla. Y todavÃa falta el chaparrón que les caerÃa a los Chiefs. Más allá de Swift, se pudo ver a mucha aristocracia discográfica en Nueva Orleans, una de las ciudades más musicales de EE.UU., patria del jazz y del carnaval, plaza fuerte del hip-hop. El más veterano, Paul McCartney, encaramado a un palco. Pero también otras estrellas del pop, como Lady Gaga, que además de estar ‘in situ’ apareció en las pantallas al piano desde Bourbon Street, la calle emblemática de Nueva Orleans y escenario del atentado terrorista de la pasada Nochevieja. De la música, pero sin acercarse al micrófono, también se vio a los raperos Jay-Z, Cardi B y Megan Thee Stallion . Otros famosos sà actuaron: Jon Hamm y Bradley Cooper fueron los encargados de la arenga previa a la salida al campo de sus equipos. El protagonista de ‘Mad Men’ es fanático de los Chiefs. Cooper, de los Eagles. A Hamm le pudo la voz y se le quebró la voz en el grito. Cooper tuvo la ayuda de su hija. Hubo más: los actores Adam Sandler, Paul Ruud y Pete Davidson. Y muchos representantes del otro fútbol, el que de verdad se juega con el ‘foot’, con el pie. El primero de todos, otro rey,Lionel Messi, que vino con escuderos de primer nivel: Luis Suárez, Sergi Busquets y Jordi Alba. Los dos exjugadores del F.C. Barcelona -y ahora, como Suárez, compañeros de Messi en Miami- no fueron los únicos futbolistas españoles en Nueva Orleans. Nada más jugar el ‘derby’ madrileño, Koke se subió a un avión para llegar a tiempo a la Super Bowl. Iba acompañado del mayor fanático de la NFL del fútbol español, Antonie Griezman.
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Author : (abc)
Publish date : 2025-02-10 02:45:00
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