Se dirimÃa esta batalla en el sur morantisma. y una ovación de gala le tributaron, compartida con sus compañeros, con ese gesto de paz en guerra entre el de La Puebla y Roca. Una pintura era Arrojadizo, cn el que el genio se arrebató a la verónica, pero lo mejor llegarÃa en unos lances a pies juntos torerÃsimos. TenÃa el gesto herido Morante, con una ligera cojera por el palizón de la noche anterior en Marbella. Pero tiró de vergüenza torera y, de esa guisa, principió su faena, con una trinchera primorosa. Cuando presentaba la derecha, arrancó un fandango en un palmo de terreno, vertical, con un cambio de mano imposible. Qué cerca se lo pasó. No era tanto la limpieza como esa quietud tomista: o me quita el toro o no me quita nadie. Ni él mismo, incapaz de dar un paso atrás. Todo por delante, verdadeo. El toque y el pecho ofrecido en la zurda. Ese andarle para ponerse otra vez, a plomadÃsimo a izquierdas. Más verdad no cabÃa con aquel jabonero, que se prestó lo justo, con obediencia, en su medida y precisÃsima faena. De un soberbio volapié tumbó a Arrojadizo y cortó las dos orejas. fdfdf
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Author : (abc)
Publish date : 2025-08-09 18:37:00
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