Llueve ceniza . O eso parece. Lo hace bajo una nube inmensa, negra, que cubre todo lo que el ojo abarca, y lenguas de fuego que pintan cada cerro, cada ladera, de Jarilla y todo su entorno. Una escena que, como las mejores pelÃculas de terror, impacta, aunque, quienes llevan años pisando el terreno, la hayan visto mil y una veces. Es lo de siempre. Lo de cada verano . La incertidumbre de siempre. El miedo de siempre. A perder tu casa, tu hogar, y lo que lleva toda la vida acompañándote. Quizás ese temor, ese pánico mezclado con un profundo estado de shock, llevó a una veintena de vecinos de Cabezabellosa a rechazar, en la madrugada del martes, ser evacuados. CreÃan que la mejor forma de proteger sus casas era seguir dentro . Y, con ese pensamiento, desoyeron lo que recomendaban y repetÃan las autoridades. Con la esperanza, tal vez, de que los mandatos de la Junta fuesen solo un «por si las moscas», como en otras ocasiones. El caso es que, esta vez, no fue solo un «por si las moscas». Las peores previsiones se cumplieron . El viento empezó a golpear con fuerza la comarca del Jerte en torno a las 13.00h del miércoles. Y todo cambió. Para mal. El fuego, que se habÃa originado en Jarilla a raÃz de un rayo -de los más de 600 que cayeron en Extremadura el martes-, se reactivó en dirección al municipio de Cabezabellosa. Entrada la tarde, el pueblo ya era una «ratonera» . Asà lo definió el propio consejero de Presidencia de la Junta de Extremadura, Abel Bautista. Las llamas rodeaban prácticamente todo el municipio, mientras algunos vecinos, aquellos que se amarraron a sus casas, seguÃan dentro. La situación empezaba a ser dramática y el gobierno autonómico reconocÃa que no podÃa proceder al rescate. No se podÃa entrar ni salir del pueblo. Al menos, no de forma segura. No fue hasta las 20.45h cuando esos 19 vecinos empezaron a ver, entre esas nubes negras de las que llueve ceniza, un rayo de Sol. La presidenta, MarÃa Guardiola, anunciaba que los servicios de emergencia habÃan logrado planificar un rescate a través de una vÃa de evacuación que, horas antes, se antojaba complicada. Todo tenÃa que ser rápido y efectivo, pero no sin que los propios vecinos pusiesen de su parte. A todos ellos les llegó una alerta, donde se les indicaba que a las 21.15h debÃan estar en la parada de autobús del pueblo. Allà les recogerÃa un convoy que les sacarÃa del pueblo dirección Villar de Plasencia -otra de las poblaciones evacuadas horas antes-. Los vecinos, que llevaban horas en sus casas con ventanas y puertas cerradas viendo cómo el fuego les abrazaba por todas partes, esta vez, sà cedieron. El convoy regresó con los 19 sanos y salvos. Aunque, ni la propia Junta se atreve a asegurar que alguien siga en Cabezabellosa. «Entendemos que son todos» . Entendemos. Y también, seguramente, esperemos que sean todos. Lo que está claro es que los servicios de emergencia han logrado una verdadera machada, orquestando un rescate que ha evitado lo que podrÃa haber sido una auténtica desgracia. De hecho, las llamas han estado muy cerca de algunos de los domicilios ubicados en zonas exteriores del pueblo y la previsión es que, a lo largo de la madrugada, la situación se complique todavÃa más con rachas de viento de más de 50 kilómetros por hora . Venga lo que venga, lo más importante, la vida de 19 personas, se ha puesto a salvo. El buen hacer de los servicios de emergencia han convertido una crónica de desastre en una de rescate, salvación y heroicidad.
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Author : (abc)
Publish date : 2025-08-13 23:22:00
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