A las 6.30 de la mañana, puntual, tal y como estaba previsto, el crucero holandés MV Hondius fondeaba este domingo en el puerto secundario de Granadilla de Abona (Tenerife). La resolución firmada de madrugada por la directora general de la Marina Mercante, imponía la aceptación del fondeo del buque y dejaba sin efecto la prohibición de fondear que horas antes había anunciado el presidente autonómico, Fernando Clavijo. Transportes aplicó el artículo 299 de la Ley de Puertos, pensada para proteger al barco y a su pasaje en caso de naufragio, no para un caso como el del Hondius. El presidente canario a diferencia de los tres ministros desplazados y el director general de la OMS no pisó en ningún momento las instalaciones portuarias. Las horas que permanecería el buque en Tenerife fueron el detonante de la última crisis entre ambas administraciones. Canarias había solicitado que el barco abandonase el puerto este domingo por la tarde, algo que, según anunció inicialmente el Gobierno, podría haber sido posible. El Ministerio de Sanidad dijo en un principio que no empezaría el desembarco hasta que todos los aviones que iban a hacer la repatriación no estuvieran preparados en el aeropuerto de Tenerife-Sur. Pero la imposibilidad de Australia de tener preparado su avión en la isla, provocó que el Ejecutivo cambiase los planes de forma unilateral, permitiendo al crucero permanecer hasta el lunes por la noche , cuando saldrán los últimos pasajeros. En total serán, más de 36 horas las que el Hondius estará fondeado en Tenerife, lo que obliga a las autoridades a mantener el dispositivo de seguridad más tiempo de lo previsto. Su presencia durante un día y medio, además, es algo que preocupa al Gobierno de Canarias, que cree que en caso de haber viajado roedores transmisores del virus en el interior podrían llegar a tierra firme a nado. Aunque el Gobierno trató de despreciar esta preocupación de Clavijo, un informe de la OMS al que ha tenido acceso ABC exige que cuando el buque llegue al puerto de Roterdam, donde se dirigirá con parte de la tripulación tras abandonar Tenerife, el aparato sea desratizado. Antes aprovechará su estancia para repostar combustible, una operación que se realizará en la mañana de este lunes. La Guardia Civil escoltó al barco en su entrada a Granadilla de Abona. Una patrullera de la Benemérita le indicó donde debía fondear y permanecerá a escasos metros del crucero hasta que abandone las aguas españolas. Ya con el barco en zona de seguridad, superada la tensión institucional por el tiempo que va a permanecer en aguas tinerfeñas – batalla que ganó el Gobierno de España- , los médicos de Sanidad Exterior fueron los primeros en acceder al mismo. Tras una breve revisión al pasaje, autorizaron la evacuación y el traslado al aeropuerto de Tenerife Sur para proceder a su repatriación. A medida que fueron avanzando las horas, aparentemente sin ningún elemento disruptivo, se fueron conociendo algunos detalles que a primera hora se trataron de ocultar, como la llegada a la vez que el buque holandés de un cayuco con cien inmigrantes procedentes de costas africanas. La Guardia Civil, decíamos, horas más tarde, confirmaba que se había desviado la embarcación para no perjudicar la imagen de la isla. Pero mientras la Benemérita gestionaba la crisis migratoria de cara a la galería, el operativo seguía, sobre el papel, su curso. Como ya había anunciado la ministra de Sanidad, Mónica García, los catorce viajeros españoles fueron los primeros en llegar a tierra , el primer grupo fue de ocho personas y el segundo, de seis. Lo hicieron a través de las mismas lanchas de la UME que, a lo largo de la jornada, fueron sacando en grupos de cinco en cinco a todos los pasajeros del crucero. En el caso de los nacionales tocaron tierra en el muelle de Granadilla de Abona alrededor de las 8.30 de la mañana. Con unos equipos de protección sencillos, que les cambiaron en las escaleras del avión presidencial que les llevó a Madrid, se sentaron solos y separados del resto del pasaje en el autobús de la UME que les condujo hasta el aeródromo de Tenerife-Sur. A su llegada a la capital ingresaron en el hospital militar Gómez Ulla para hacer la cuarentena. Junto a ellos, algunos de los cuales fotografiaron el dispositivo en el puerto desde el interior del autocar, también viajó un médico de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A partir de ahí, fueron descendiendo el resto de cruceristas que a través de los aviones dispuestos por sus países o el sistema de Protección Civil de la Unión Europea, despegaron hacía Canadá, Países Bajos, Reino Unido, Irlanda o Francia. En el caso de este último país, a última hora de la tarde las autoridades sanitarias informaron que durante el trayecto en avión desde Tenerife a París, uno de los pasajeros mostró síntomas compatibles con el hantavirus . El hombre, que como el resto de viajeros tendrá que guardar cuarentena en el centro dispuesto por la sanidad francesa, no había mostrado esos signos durante las revisiones médicas que se realizaron en el interior del barco durante los tres días de viaje hasta Tenerife como a su llegada en el mismo puerto de Granadilla. Al caso sospechoso en Francia, hay que sumarle la operación llevada a cabo por el Ejército británico, en la que se ha lanzado a dos médicos en paracaídas para atender otro posible contagio de hantavirus en la remota isla de Tristán de Acuña. El Gobierno está satisfecho de como se desarrolló el dispositivo de evacuación de los pasajeros del crucero infectado. «Se está haciendo en plena normalidad», dijo el ministro de Política Territorial y expresidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, acompañado del responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la ministra de Sanidad, Mónica García. La titular de Salud Pública calificó el despliegue en Tenerife como un operativo «sin precedentes» y pidió evitar «la desinformación y el alarmismo». García, que ha liderado la respuesta a la crisis no solo como ministra, ya que también es miembro del Comité Ejecutivo de la OMS, aseguró que el desembarco y la repatriación de los pasajeros se estaban realizando bajo estrictos protocolos sanitarios y con supervisión internacional. La máxima responsable del Ministerio de Sanidad rechazó responder desde el muelle de Granadilla a las críticas del Gobierno de Canarias, a cuyo presidente, Fernando Clavijo, acusó de haber puesto «dificultades» al Ejecutivo para permitir la evacuación y repatriación del crucero infectado en territorio español. Según las últimas cifras proporcionadas por Sanidad, 58 personas permanecen dentro del crucero: 34 tripulantes que llevarán el barco hasta el puerto de Róterdam y 24 pasajeros que serán evacuados en aviones de Australia y Países Bajos a lo largo de la jornada de hoy un total de 24 personas desembarcarán del crucero de lujo que aún, y contra la voluntad de Clavijo, sigue en el puerto tinerfeño.
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Author : (abc)
Publish date : 2026-05-11 00:47:00
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