La selección de Suiza ha estado rodeada de serpientes en su cuartel general de San Diego, pero eso no ha alterado su preparación a tenor de lo visto en su debut ante la débil, todo hay que decirlo, Catar que dirige Julen Lopetegui en el grupo B, donde también se encuentran Canadá y Bosnia –empataron a uno la vÃspera–. La mordedura de los de Murat Yakin paralizó a su rival durante muchos minutos, pero sin terminar de rematar la faena y el combinado árabe se lo hizo pagar de la forma más cruel, con un gol que le daba la igualada en el descuento. Es el primer punto en un Mundial de los catarÃs, que lo celebraron por todo lo alto sobre el césped sabedores del alcance de la gesta para su paÃs. Los helvéticos acabaron con la resistencia catarà al filo del cuarto de hora desde la lÃnea de penalti, el primero de la competición, con un Embolo que demostró una tremenda sangre frÃa en la ejecución. La diferencia de potencial entre ambos conjuntos quedó patente desde el pitido inicial por mucho que los de Lopetegui dispusieran de una magnÃfica ocasión para meter el susto en el cuerpo al rival a los dos minutos. Akanji, uno de los tres centrales suizos, se confió más de la cuenta al intentar despejar un balón sin aparente peligro y Edmilson aprovechó el regalo para plantarse solo delante de Kobel. El meta helvético se agigantó en su salida. Fue la única aproximación del combinado árabe ante un rival que sacó petróleo de la verticalidad del sevillista Rubén Vargas por la izquierda, asà como de la movilidad de la dupla Ndoye (Nottingham Forest) y Embolo (Rennes) que llegaban una y otra vez con facilidad al área contraria. En su segunda presencia mundialista –la anterior lo hizo como organizador en 2022–, primera que lo hace tras conseguir clasificarse por méritos deportivos, los de Lopetegui querÃan por encima de todo ser competitivos, conscientes de sus limitaciones. Y lo demostraron. La mayorÃa de sus jugadores –24 de los 26 convocados– juegan la Liga de su paÃs, competición que están intentando potenciar con la llegada de jugadores extranjeros, mientras que en Suiza sucede justamente lo contrario. Sólo la falta de acierto de los helvéticos y una buena actuación del meta Abunada, que pese a quedar aturdido en la jugada que propició la pena máxima a favor del conjunto europeo tras llevarse por delante a Freuler en su intento de despejar el esférico, hicieron que el partido siguiera abierto. Por juego y ocasiones Suiza podÃa tener el partido resuelto, pero no era asà y Catar, que aprovechando la relajación atrás de los suizos dispuso de un par de aproximación en la recta final del primer periodo, de muevo a cargo de Edmilson, siguió picando piedra y resistiendo como buenamente pudo. Lopetegui no varió un ápice su planteamiento a la vuelta de vestuarios. Defensa de cinco y hasta seis jugadores intentando cazar alguna contra que le permitiese equilibrar el marcador. Suiza, por su parte, se mostró más espesa. Cayó en la tela de araña del técnico vasco. Ante la menor movilidad de sus hombres optó por centros laterales que no generaron demasiado problemas a la zaga catarÃ. El esférico ya no llegaba tan fácil a los extremos y también Mbolo estaba mejor cubierto que en los primeros 45 minutos. La exigua renta suiza, que jugó con fuego hasta el final, invitó a Catar a seguir creyendo en el milagro, aunque sus argumentos futbolÃsticos no daban para mucho más. Cuando el encuentro entró en el descuento, Suiza, que ya se veÃa con los tres puntos en el zurrón, pagó su exceso de confianza con un empate que, en su caso, sabe a derrota y en el de los árabes a una gran victoria. El cabezazo inapelable de Khoukhi ya es historia de Catar.
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Author : (abc)
Publish date : 2026-06-13 21:37:00
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