Costa de Marfil se vistió con el traje de la indomable resistencia africana frente al trasatlántico alemán. Tras la aplastante goleada teutona ante Curazao (7-1) y el trabajado triunfo marfileño frente a Ecuador, el liderato del Grupo E se ponÃa en juego en Ontario. Lo que se presuponÃa como un monólogo germano terminó convirtiéndose en una batalla épica, resuelta en el último suspiro por la fe de un secundario de lujo: Deniz Undav. Desde el pitido inicial, el guion desafió la lógica sobre el papel. Alemania intentó monopolizar el balón con su habitual juego asociativo, pero se topó con un bloque medio-bajo marfileño que no cedÃa un solo centÃmetro. La clave del primer acto estuvo en el sector izquierdo africano. Yan Diomandé se convirtió en la pesadilla de Joshua Kimmich, rompiendo al capitán alemán en cada duelo individual con un repertorio inagotable de desbordes, tacones y conducciones verticales. A pesar de un aviso académico de Kai Havertz en el minuto 9 que Fofana desvió con acierto, los germanos no encontraban fluidez. Musiala y Wirtz deambulaban desconectados de la medular. El castigo al atasco teutón llegó en el minuto 30. Tras la pausa de hidratación, Diomandé volvió a percutir por la banda, mandando un centro tenso que Amad Diallo no logró rematar con limpieza. En el rebote, emergiendo con la fuerza de un paquidermo, Franck Kessié metió la trompa para batir a Manuel Neuer y desatar la locura naranja. Con el 0-1, Alemania acusó el golpe, incapaz de reaccionar antes del descanso ante un rival fÃsicamente superlativo. La reanudación no trajo buenas noticias para los de Julian Nagelsmann. Costa de Marfil, lejos de replegarse, se adueñó del partido bajo la batuta de un joven de 20 años: Inao Oulai. El mediocampista del Trabzonspor firmó una actuación excelsa, girándose en espacios reducidos con una finura técnica impropia de su edad. El propio Oulai rozó el segundo en el 52 tras una transición vertiginosa, pero su disparo se marchó alto. Desesperada, Alemania sobrevivÃa a base de arrebatos individuales, como un disparo lejano de Antonio Rudiger desde su casa que evidenciaba la frustración de las tres lÃneas de campo en adelante. Viendo a su equipo al borde del abismo, Nagelsmann movió el árbol en el minuto 60. Introdujo a Amiri y Deniz Undav, retirando a Pavlovic y Musica, los dos grises. La apuesta fue quirúrgica. En el minuto 68, Nadiem Amiri recibió en la esquina del área y filtró un centro milimétrico que Undav remató a placer para poner las tablas en el marcador. El 1-1 transformó el partido en un monólogo en alemán durante varios tramos, aunque los Elefantes no habÃan dicho su última palabra. En el minuto 87, Nicolas Pépé firmó una conducción excelsa desde su propio campo para dejar solo a Simon Adingra; sin embargo, el extremo arruinó la gesta con un control esperpéntico. La réplica de la Mannschaft fue inmediata. Fofana se vistió de héroe en los minutos 89 y 91 repeliendo con paradas antológicas sendos disparos de Nathaniel Brown y Amiri. Pero cuando el empate parecÃa inamovible, llegó el éxtasis germano en el minuto 94. Felix Nmecha frotó la lámpara con un pase espectacular que rompió tres lÃneas marfileñas, dejando a Deniz Undav en el mano a mano para definir con una solvencia de cirujano. Entre tanta agonÃa, Alemania firma su clasificación matemática a los dieciseisavos de final tras sudar sangre, dejando a una admirable Costa de Marfil con la obligación de sellar su pase en la última jornada frente a Curazao.
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Author : (abc)
Publish date : 2026-06-20 22:23:00
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