Cada año, decenas de ballenas, delfines y otros cetáceos aparecen varados en las costas de distintos puntos del planeta. Algunos llegan ya sin vida, pero otros todavía conservan opciones de sobrevivir. En esos casos, el tiempo se convierte en un factor decisivo ya que una actuación rápida y coordinada durante los primeros minutos puede aumentar considerablemente las posibilidades de que el animal regrese al mar, mientras que una intervención inadecuada puede agravar su estado o incluso provocar su muerte. Los varamientos constituyen uno de los fenómenos más complejos de la conservación marina. Sus causas son muy diversas y no siempre se conocen con precisión: enfermedades, desorientación, alteraciones acústicas, temporales, contaminación, falta de alimento o cambios en las condiciones oceanográficas pueden estar detrás de estos episodios, que afectan tanto a pequeños delfines como a grandes ballenas. Cabo Verde es uno de los territorios atlánticos donde estos sucesos se repiten con relativa frecuencia y, en especial, la isla de Boa Vista ha registrado durante las últimas décadas numerosos varamientos de cetáceos, incluidos episodios masivos de calderones tropicales (Globicephala macrorhynchus). Sin embargo, hasta hace poco el archipiélago carecía de una estructura estable capaz de responder de forma coordinada ante este tipo de emergencias. Ese diagnóstico ha sido el punto de partida del proyecto MARCET, impulsado por Loro Parque Fundación. Los trabajos de campo desarrollados por este programa permitieron identificar una necesidad prioritaria: además de disponer de equipamiento especializado, resultaba imprescindible formar a las personas que, por su trabajo o por su cercanía al mar, son las primeras en encontrarse con un cetáceo varado. Con ese objetivo, Loro Parque Fundación ha financiado íntegramente una misión técnica en Cabo Verde desarrollada junto al Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la organización ambiental BIOS Cabo Verde. La iniciativa ha reunido a cerca de un centenar de participantes entre profesionales de emergencias, técnicos de administraciones públicas, organizaciones conservacionistas, veterinarios, pescadores, socorristas, policías marítimos, bomberos, clubes náuticos y surfistas, configurando por primera vez una red multidisciplinar preparada para actuar bajo protocolos comunes. «Detectamos el problema, lo documentamos sobre el terreno con el proyecto MARCET y decidimos actuar. No bastaba con entregar equipamiento; había que invertir en personas», explica Christoph Kiessling, presidente de Loro Parque Fundación. Para la Fundación, la formación constituye el elemento esencial del proyecto. «Financiar el desplazamiento del equipo docente, el material de rescate y las jornadas de formación es nuestra forma de traducir el conocimiento científico en capacidad real sobre el terreno. Boa Vista y el resto de islas de Cabo Verde tendrán, a partir de ahora, una red de respuesta permanente que antes no existía», añade Kiessling. Las jornadas, impartidas por especialistas del IUSA, combinaron sesiones teóricas con ejercicios prácticos destinados a reproducir situaciones reales de rescate. Los participantes aprendieron biología de cetáceos, valoración inicial de los animales, protocolos de actuación, medidas de seguridad y técnicas de estabilización y traslado antes de una posible reintroducción al mar. Uno de los elementos más valorados fue un prototipo de delfín hinchable aportado por Loro Parque Fundación. Su tamaño y peso permitieron simular con gran realismo las maniobras de aproximación, inmovilización y transporte, facilitando que todos los participantes pudieran entrenarse sin necesidad de trabajar con animales reales. La acogida fue tan positiva que BIOS Cabo Verde ya ha solicitado a la Fundación la cesión permanente de este modelo para continuar desarrollando entrenamientos durante todo el año. Uno de los aspectos más novedosos del programa ha sido incorporar a colectivos que tradicionalmente no participan en este tipo de formaciones, porque pescadores, surfistas, socorristas o clubes de deportes acuáticos son, en muchas ocasiones, las primeras personas que detectan un cetáceo varado. Su actuación inicial puede resultar determinante mientras llegan los equipos especializados. «Trabajar codo con codo con pescadores, surfistas y cuerpos de emergencia es fundamental porque son ellos quienes primero detectan un varamiento», explica Lara Martínez, técnica de conservación del Centro para la Supervivencia de Especies de la Macaronesia y representante de Loro Parque Fundación durante la misión. «Estas formaciones les dan las herramientas y la confianza necesaria para actuar de forma segura, tanto para el animal como para ellos mismos, en los primeros y más críticos minutos de una emergencia. Esa rapidez es, muchas veces, lo que marca la diferencia entre la vida y la muerte de un animal», añade. La misión también permitió dotar a Boa Vista de recursos permanentes para futuras intervenciones. Loro Parque Fundación entregó dos pontones de rescate y material especializado que permitirá mantener estabilizados a pequeños cetáceos vivos durante las primeras horas hasta decidir si pueden regresar al mar. Además, el equipo aprovechó su estancia para colaborar con BIOS Cabo Verde en el seguimiento de la tortuga boba (Caretta caretta), participando en trabajos de identificación mediante microchip, toma de medidas biométricas y traslado de nidos hacia zonas más seguras frente a la erosión costera. Aunque esta actividad no formaba parte inicialmente del proyecto, sirvió para fortalecer el intercambio de conocimientos entre ambas organizaciones y ampliar la cooperación científica sobre la biodiversidad marina del archipiélago. La actuación desarrollada en Boa Vista ha permitido reunir, por primera vez, a administraciones públicas, organizaciones ambientales, cuerpos de emergencia y usuarios habituales del mar bajo un mismo protocolo de actuación. Pero más allá del equipamiento entregado, el principal legado del proyecto será una red permanente de personas capacitadas para responder de forma coordinada cuando vuelva a producirse un varamiento. Loro Parque Fundación considera que este modelo, basado en combinar investigación científica, formación práctica y fortalecimiento de las capacidades locales, puede convertirse en una herramienta eficaz para mejorar la conservación de los cetáceos en otros territorios insulares del Atlántico, entre ellos Canarias. Allí, como en Cabo Verde, los primeros minutos tras un varamiento seguirán siendo decisivos. Porque, cuando un cetáceo queda atrapado en la orilla, la diferencia entre perderlo o devolverlo al océano depende, muchas veces, de que alguien sepa exactamente qué hacer.
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Author : (abc)
Publish date : 2026-08-02 21:47:00
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