Lo que nació como una tendencia en las redes sociales ha saltado este martes de la pantalla a uno de los espacios más emblemáticos de Sevilla . La Plaza de España ha reunido a miles de personas para asistir a la primera batalla de «farmear aura» , un fenómeno de cultura digital que comienza a trasladarse al espacio público. Niños, jóvenes, padres y personas mayores se han concentrado en la mítica plaza a la s 19.00 horas . Algunos han participado en la competición, otros han acudido para acompañar a sus hijos , mientras que la mayoría se ha acercado simplemente por curiosidad ante una tendencia que hasta ahora solo se contemplaba a través de internet. La Plaza de España se ha convertido en un escenario improvisado para las batallas de aura . Los asistentes formaban un círculo y dejaban un espacio libre en el centro mientras esperaban a que alguien saltara a «farmear aura» . Una vez que salía el primero, la batalla estaba servida. Inmediatamente entraba otro para retarlo. Las contiendas han sido casi siempre uno contra uno , aunque en ocasiones se han convertido en enfrentamientos por parejas o incluso de tres contra tres. Bailes, poses, gestos exagerados y movimientos popularizados en TikTok y otras plataformas digitales componían unas actuaciones en las que el público también desempeñaba un papel fundamental. La batalla de aura no se entiende tanto como una competición física, sino como una representación de códigos que los jóvenes ya comparten en internet. El término ‘aura’ se utiliza en las redes para referirse al carisma, la presencia o la capacidad de una persona para llamar la atención. «Farmear aura», expresión procedente de la jerga de los videojuegos , se emplea de manera irónica para describir la acumulación de ese supuesto carisma. En Sevilla, ese concepto se ha llevado al terreno presencial. Los participantes se enfrentan por turnos y tratan de destacar frente al resto mediante movimientos, bailes, poses o gestos reconocibles para quienes forman parte de esta cultura digital. Referencias procedentes de TikTok, Fortnite y otros fenómenos virales forman parte de ese código compartido. Expresiones y movimientos como el «six-seven» o el «mewing» aparecen integrados en las actuaciones, demostrando cómo contenidos que nacen y se popularizan en internet pueden terminar formando parte de las relaciones y formas de expresión fuera de la pantalla. La dinámica de la competición se aleja de un evento convencional. Los propios asistentes forman un «pogo », un círculo de personas que deja un espacio libre en el centro, donde los participantes van entrando para enfrentarse entre ellos. No existe un orden establecido : cada uno sale al centro cuando considera que tiene el ‘aura’ recargada y está preparado para demostrarla. Tampoco hay un sistema de puntuación formal. Según explican los propios protagonistas, es la reacción del público la que determina quién consigue más ‘aura’ . Los vítores, gritos y muestras de entusiasmo de quienes rodean el círculo funcionan como una especie de marcador improvisado: cuanto mayor es la respuesta de la multitud, mayor es el ‘aura’ que acumula el participante. Así, la batalla se convierte en un intercambio de movimientos y gestos en el que los asistentes acaban ejerciendo, de manera espontánea, como jueces. El teléfono móvil ha sido un protagonista más de la jornada, convertido en testigo y difusor de cada batalla. Los asistentes grababan los bailes, gestos y movimientos de los participantes , vídeos que después pueden continuar su recorrido en unas redes sociales de las que precisamente nació el fenómeno. Así, la batalla no termina en la Plaza de España , sino que vuelve a las pantallas a través de quienes la graban. Otro elemento destacado ha sido la frontera difusa entre quienes participaban y quienes acudían como público . En distintos momentos, grupos de personas se concentraban alrededor de quienes comenzaban espontáneamente una exhibición, haciendo que la separación entre espectadores y participantes desapareciera por momentos. Los disfraces también han tenido protagonismo durante la jornada. Algunos jóvenes aparecían con el rostro cubierto, bien para preservar su identidad ante la multitud que los grababa, bien como parte de su puesta en escena. Spiderman, Batman, tiburones, cocodrilos, Bob Esponja y otros personajes vinculados a la cultura popular han convertido la caracterización en uno de los focos de atención del público. En otros casos, el disfraz servía para reforzar la personalidad del personaje y marcar la diferencia dentro del círculo. La vestimenta, las poses y los movimientos se combinaban así para construir una puesta en escena propia y captar las reacciones de quienes seguían cada enfrentamiento. Este fenómeno no solo ha concentrado a niños y jóvenes. También han asistido adultos que trataban de comprender qué hay detrás de esta nueva forma de expresión juvenil. Una profesora de instituto acudió para acompañar a varios de sus alumnos, mientras que una antropóloga se desplazó hasta la Plaza de España expresamente por su interés en observar cómo las tendencias digitales pueden transformar las formas de interacción entre los jóvenes. Las opiniones entre los asistentes eran diversas . Algunos defendían estos encuentros como una forma de expresión y una oportunidad para que los jóvenes se relacionen entre ellos a partir de intereses compartidos, más allá de las pantallas. Otros reconocían que no entendían este fenómeno y cuestionaban la falta de organización visible durante la concentración. Esta brecha generacional también se hace visible ante un fenómeno cuyo lenguaje resulta natural para los jóvenes, pero todavía ajeno para otras generaciones. Los participantes tienen muy claro cómo mostrar aura, pero, cuando se les pregunta qué significa exactamente, sus definiciones son ambiguas y personales. La mayoría coincide en que no se trata de algo físico y que tiene más relación con una cualidad que nace de la propia persona: su actitud, su seguridad, su manera de moverse o la capacidad para transmitir algo al resto. Ninguno de los participantes parece disponer de una definición cerrada. Precisamente esa indefinición forma parte del fenómeno: el término circula por las redes , se transforma entre comunidades y adquiere nuevos significados según quién lo utiliza. El ‘aura’ nació en las redes, pero este martes ha demostrado que también sabe salir de la pantalla. En Sevilla, al menos por una tarde, encontró su escenario en la Plaza de España
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Author : (abc)
Publish date : 2026-09-01 20:17:00
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