Nuremberg , el gran sÃmbolo del nazismo, es en la actualidad la capital cultural y económica de Franconia en  Baviera. La ciudad fue arrasada por la aviación aliada al final de la II Guerra Mundial, pero se levantó piedra a piedra con una restauración ejemplar que se disfruta al pasear por esta ciudad de más de seiscientos mil habitantes. La primera mención de Nuremberg en la historia se remonta a 1050, aunque su primer gran apogeo económico se produjo en la Edad Media , cuando llegó a contar con más de cien torres , el gran sÃmbolo su poderÃo, aunque ahora sólo se pueden ver cinco de estos edificios. Ya en el siglo XX, pasó a la historia por ser la sede del partido nazi y por este motivo fue bombardeada el 2 de enero de 1945 por la aviación aliada, que destrozó un 91% de la ciudad después de 59 ataques aéreos. Fue entonces la segunda urbe alemana más destruida en la gran guerra tras Dresde, el hogar de la familia imperial, pero ahora, ante nuestros ojos, sus edificios, plazas, fuentes, iglesias, museos, calles adoquinadas y murallas vuelven a brillar como antaño. Nuremberg fue levantada paulatinamente durante la posguerra y hasta mediados de la década de los sesenta del siglo XX no recuperó su clásica imagen. A pesar de sus 950 años de historia , Nuremberg no es una ciudad desfasada o anticuada. Su casco viejo desprende un halo de encanto en cada rincón, donde a cada paso te encuentras con tiendas ‘trendy’, bares acogedores donde degustar sus pequeñas salchichas entre 6 y 8 centÃmetros, cervecerÃas al aire libre y plazas flanqueadas por hermosos edificios, a veces adornados en sus esquinas por una legión de vÃrgenes y santos con diferentes colores. Muchas de esas casas siguen luciendo los corros o miradores dirigidos a la calle que confirmaban que en el interior de esas viviendas existÃa un altar religioso. Se contabilizaron más de cuatrocientos y ahora resulta curioso comprobar como Nuremberg, que eliminó el culto a los santos tras hacerse luterana de la mano de Martin Lutero, disfruta del más famoso mercadillo de Navidad del paÃs. Lo más antiguo de ese bello recinto medieval se despliega por la falda de una colina que preside el castillo y sus murallas . Esa fortaleza se convirtió en uno de los palacios imperiales más importantes de la Edad Media, residencia de todos los emperadores del sacro imperio germano durante 500 años, desde 1050 hasta 1571. Hoy se puede recorrer el edificio principal con la capilla doble románica mejor conservada de Europa, las habitaciones de los emperadores, el pozo hondo y una de las torres. Toda la zona tiene un encanto especial sobre todo por las casas con entramado de madera del barrio, la Torre Sinwell y el hermoso jardÃn del castillo donde se puede disfrutar de plantas aromáticas, ornamentales y hierbas durante los meses más cálidos. El jardÃn luce el nombre de la artista, naturalista y entomóloga Maria Sibylla Merian . Tras la visita es inevitable toparse con la casa de Aberto  Durero , otro de los iconos de la ciudad, en uno de los pocos edificios que sobrevivieron a los bombardeos de 1945 y la única residencia de artistas del siglo XV que quedó intacta en Nuremberg. Esta vivienda fue habitada por Durero desde 1471 hasta 1520, el artista más famoso del renacimiento alemán , que representó la renovación fuera del territorio cultural de Italia. El ‘hijo pródigo’ de Nuremberg trabajó durante casi 20 años aquà y dejó 90 pinturas, 130 grabados y varios cientos de xilografÃas y dibujos. La casa lleva abierta al público desde 1828 y se ha convertido en el más auténtico museo que ahonda en su obra, donde se puede aprender como vivÃan y trabajaban los artistas de la época en un taller en el que se enseñan las históricas técnicas de impresión. También es posible reservar una visita guiada con actrices que representan a la esposa de Durero con sus antiguas vestimentas. Además, en la plaza se encuentra el monumento al artista, mientras que su tumba se halla en el cementerio de Sant Johann, muy original pues sus 6.000 sepulcros muestran placas y epitafios de metal y estaño. Descendiendo por las viejas calles empinadas de Nuremberg, con algunas curiosas tiendas de antigüedades especializadas en objetos y armas de la II Guerra Mundial, se alcanza la plaza del Mercado , con su hermosa fuente y la iglesia de Nuestra Señora, que luce en la fachada su famoso reloj con un original espectáculo de personajes que entran y salen marcando el tiempo de este lugar milenario. Entre la plaza y el castillo habremos dejado la iglesia de San Sebaldo , la más antigua de la villa con sus excelentes vidrieras (siglo XIII), y un poco más adelante sorprende el templo dedicado a San Lorenzo, un excelente ejemplo del gótico alemán. Este es el corazón de Nuremberg, desde donde se despliegan los puestos de verduras con los toldos a rayas rojas y blancas, los elegantes centros comerciales con sus fachadas de cristal y su ramillete de 500 tiendas que conforman un destino ideal para el ‘shopping’. Para los que se decanten por la oferta cultural, es muy recomendable la visita al Museo Germánico , fundado en 1852, un edificio hoy moderno que encierra la historia alemana desde la prehistoria hasta el siglo XX. La pieza que más sorprende al visitante es el globo terráqueo del mundo más antiguo , realizado antes del descubrimiento de América, pero esa es solo una sugerencia, pues se puede contemplar incluso un monasterio cartujo de finales de la Edad Media con claustros, iglesia y dependencias para los monjes. Otro punto indiscutible de Nuremberg es el Centro de Documentación de la ciudad, que se encuentra en el recinto de concentraciones del partido nacionalsocialista. En estos terrenos se instaló el cuartel general nazi en 1933 y a partir de esa fecha Hitler y sus miles de seguidores desfilaron aplaudidos en este lugar culto, un espacio de 11 kilómetros cuadrados empleado como plataforma propagandÃstica . Aquà se levantaron tribunas, paseos, coliseos, altares, un palacio de congresos para 50.000 personas, que nunca fue terminado a pesar de los deseos del Führer. La mayorÃa recordará estas explanadas en los documentales históricos de la época donde se exaltaba a los nazis, ya que Hitler estaba tan enamorado del proyecto que querÃa convertirlo en el escenario fijo de los Juego OlÃmpicos . De hecho el estadio, considerado el más amplio del mundo, tenÃa capacidad para más de 400.000 personas, y el pabellón de congresos iba a tener 70 metros de altura, con el techo móvil más grande del planeta. Ya en el siglo XXI, en noviembre de 2001, un ala de este edificio se abrió a los visitantes para transformarse en el Centro de Documentación del Partido Nazi , un museo diseñado por el arquitecto austrÃaco Günther Domenig. Para quien lo visita resulta una experiencia estremecedora, pues su objetivo se centra en mostrar la fascinación y el horror que produjo el nazismo, y mediante paneles, vÃdeos, sonidos y textos lo consigue. El Centro de Documentación tiene previsto emprender tres proyectos principales: la ampliación del edificio, el rediseño de la exposición permanente y el desarrollo de un concepto educativo para la Tribuna Zeppelin y el Campo Zeppelin. La ciudad es también famosa mundialmente porque en ella se celebraron los Juicios de Nuremberg de los criminales de guerra nazis. La Sala 600 sigue recordando aquellas sesiones que concentraron la atención mundial y que quedaron recogidas en el célebre filme ‘¿Vencedores o vencidos?’, protagonizado por Spencer Tracy en 1961, y en el más reciente ‘Nuremberg’ (2025), con Russell Crowe a la cabeza del reparto. Un ascensor comunicaba la prisión contigua con esta estancia, por la que los criminales de guerra (1945- 1949) accedÃan al recinto. En la sala, las lámparas de araña originales del techo fueron sustituidas por grandes focos. El edificio fue elegido para los juicios porque no habÃa sufrido desperfectos y contaba con 530 despachos y 80 salas de audiencias que ofrecÃan espacio suficiente para el numeroso personal de las cuatro naciones que protagonizaban el proceso. Este se alargó durante 218 dÃas hasta que el el tribunal pronunció las sentencias: tres absoluciones, 12 condenas a muerta en la horca, tres cadenas perpetuas y cuatro largas penas de cárcel. Hoy, la ciudad ha dejado a un lado de alguna manera ese lado oscuro de la historia de Nuremberg, aunque siempre permanecerá como parte de ella. El museo permite experimentar un viaje virtual a través del tiempo con la instalación multimedia ‘Time Travel Courtroom 600 | Courtroom 600: Time Travel’, que transporta al visitante casi 80 años atrás a estos históricos juicios y le permite sumergirse nuevamente en la Sala 600.
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Author : (abc)
Publish date : 2026-06-14 12:44:00
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